miércoles, 30 de diciembre de 2009

La guerra no es contra el terrorismo. La guerra es contra el Islam


Debo dejar en claro que no me motiva ningún grado de preocupación las tendencias o creencias religiosas, políticas, ideológicas o sexuales de persona alguna, excepto cuando esas creencias van contra las mías, y es que, para decirlo con palabras de Benito Juárez-que dicho sea de paso las dijo pero no se las tomaba en serio-: el respeto al derecho ajeno es la paz.

Dicho lo anterior, quiero establecer que mi respeto por el derecho de los musulmanes a creer en Alá, en Mahoma y en toda la retahíla de farsantes en las que está fundamentado su cuerpo religioso, terminó el mismo día en que los musulmanes me consideraron un infiel-simple sentido de supervivencia. Y digo musulmanes, porque no creo en la hipocresía de los otros musulmanes, esos que dicen que el islam no es violento ni avala el terrorismo, que están en contra de los radicalismos islámicos, de la tendencia wahabita (esa creencia primitiva que establece que quien no sigue la estricta interpretación de Wahab es herético, y merece la muerte. De ellos Winston Churchill dijo: “Austeros, intolerantes, bien armados, y sedientos de sangre, en sus propias regiones, los Wahabitas son un factor específico que debe ser tenido en cuenta”), pero al mismo tiempo guardan un silencio cómplice-hay que decirlo, públicamente no emiten comentarios, pero en la intimidad lo festejan- ante las atrocidades de los musulmanes en todo el mundo (todos los días muertes y más muertes de inocentes a mano del terrorismo o intentos de volar aviones o de conspirar para hacerlo, y a cambio, silencio en el mundo musulmán y el mundo occidental infectado de mezquitas. Todavía no he visto la reacción de repudio de los musulmanes, que hace unas semanas protestaron por la negativa de los suizos a permitir la construcción de minaretes, al intento de volar el avión en el aeropuerto de Detroit), porque detrás de toda esta violencia islámica se oculta una gran conspiración del mundo musulmán y sus jeques: conquistar el poder geopolítico que poseían antaño. Y eso es absolutamente inadmisible. No podemos, en pleno siglo XXI, caer bajo el control político y religioso de una cultura que se fundó matándose unos a otros por el poder religioso, para luego imponer ese poder a otras culturas. Hace mucho que, encerrada en su dogmatismo, anacronismo y oscurantista represión, el islamismo dejó de ser puntal de los avances científicos y tecnológicos que representó en una época. No queremos para Occidente un mundo de atraso (no es agradable limpiarse el culo con la mano, ni siquiera porque es la mano izquierda la que usan), de vejaciones para las mujeres (es intolerable castigar a latigazos a una mujer por ponerse pantalones, o por la moralista khalwat, que prohíbe que una mujer esté en presencia de un hombre, sin estar casados o ser familiares consanguíneos) y las minorías étnicas, sexuales, religiosas o científicas (en noviembre de 2005 un profesor de química resultó condenado a 3 años de cárcel y 750 latigazos por burlarse del Islam y estudiar brujería), ni un mundo donde todo se decida por la imposición arbitraria de los designios de un profeta analfabeto que no dejó en esos “versos satánicos” ningún consuelo para la humanidad, que no sea la concepción machista de un paraíso en el que nos recibirá un cortejo de vírgenes con cómodas almohadas, oro y ríos de leche en nombre del cual debemos estar dispuestos a convertirnos en bombas ambulantes.

Pero para ponerle un alto al islamismo hay que comenzar por algún lado. Y me parece que es por la despótica y sangrienta tiranía teocrática que rige los designios de Irán, por donde hay que comenzar, porque si bien Arabia Saudita busca doblegar a Occidente mediante el estímulo al fundamentalismo religioso wahabita (en el 2005, el Príncipe Alaweed bin-Talal donó $20 millones a las universidades estadounidenses de Georgetown y Harvard, para promover el “entendimiento Musulmán-Cristiano”, a pesar de que en Arabia Saudita no se tolera ninguna otra fe. Los visitantes no pueden llevar biblias ni crucifijos, y celebrar servicios religiosos cristianos puede conducir a encarcelamiento) y la dependencia del petróleo, Irán lo busca mediante el poder nuclear como instrumento de chantaje. El arma nuclear en manos de una pléyade de energúmenos idiotizados por el fanatismo religioso, deja de ser un enfrentamiento contra el miedo a morir en pleno vuelo. O en una embajada. O en un edificio de gobierno. O en un hotel. O en el metro de una gran ciudad. O en un café de Jerusalén o Tel Aviv, para convertirse en la cruda realidad de que la humanidad puede extinguirse cocinada por la radiación nuclear.

Occidente tiene que decidirse, de una vez y por todas, mediante la unión de toda la fuerza militar de las naciones fuertes, lideradas por Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, a eliminar a la dictadura iraní y destruir todas sus centrales nucleares y tomar control de sus reservas de uranio. Basta de tolerar el jueguito de las sanciones económicas, que cual mano izquierda se las pasan por el culo. Basta de seguir el juego de creerles que nos dicen la verdad, que sólo quieren enriquecer uranio con fines pacíficos. Está en juego la supervivencia de la civilización.

No cabe la menor duda, con Barack Obama en el poder Estados Unidos es más débil, pero una vez más parece que será el Estado de Israel el que tendrá que tomar el rábano por las hojas, porque son los judíos las primeras víctimas escogidas por los iraníes. Israel debe demoler el poder nuclear de Irán antes de que Irán intente demoler a Israel (simple supervivencia, digo yo), y más ahora que recientes reportes de inteligencia dicen que están cerca de comprarle 1,300 toneladas de uranio purificado a Kazakhstan, para alimentar su programa de enriquecimiento de uranio, mientras la ONU dice que no ha sido alertada de eso y el gobierno de Estados Unidos dice que está conversando del tema con sus socios.

Acabemos de entender que la cultura occidental ha entrado a este milenio, que alcanza ya su primera década, en guerra con el Islam, y que es una guerra a vencer o morir. No podemos amilanarnos ni ser pusilánimes ante este desafío, hay que controlarlos y ya, antes de que se fortalezcan al punto de que nos puedan controlar. Irán sólo es el inicio, después, vayamos contra los Sauditas, esa despótica tiranía ya es demasiado ofensiva para el resto del mundo, y no tiene el más mínimo derecho a existir, por el simple hecho de que ellos no quieren que existamos los demás. La guerra no es contra el terrorismo, la guerra es contra el islam, al menos hasta apaciguarles la bravuconería; al menos mientras los musulmanes no dejen a un lado su actitud beligerante, con pretensiones de dominar al resto de la humanidad. Y si no ceden, no habrá más remedio que aplastarlos, aunque para eso necesitamos líderes occidentales fuertes.

martes, 29 de diciembre de 2009

Dos ex prisioneros de Guantánamo están detrás del intento de atentado al vuelo 253


Funcionarios estadounidenses acordaron enviar a los dos terroristas de Guantánamo a Arabia Saudita, donde entraron en un 'programa de rehabilitación de la terapia de arte' y fueron puestos en libertad, de acuerdo con funcionarios norteamericanos y de Arabia.

El prisionero número 333 de Guantánamo, Muhamad al-Harbi Attik y número 372, Said Ali Shari, fueron enviados a Arabia Saudita, el 9 de noviembre de 2007, según el registro del Departamento de Defensa. Al-Harbi ha cambiado su nombre a Muhamad Al-Awfi.

Ambos son nacionales de Arabia y han surgido desde entonces en papeles de liderazgo en la rama de Al Qaeda en Yemen, según funcionarios de Estados Unidos y las propias declaraciones de los hombres en las cintas de propaganda de Al Qaeda.

Los dos ex detenidos de Guantánamo son descritos como comandantes militares y aparecen en un video de enero de 2009 junto con el hombre descrito como el principal líder de Al Qaeda en Yemen, Abu Basir Naser al-Wahishi, ex secretario personal de Osama bin Laden.

Lo lamentable de todo esto es que Estados Unidos los liberó, y ahora buscan la manera de aprovecharse de esta generosidad para hacerle daño al país y al mundo, con su obstinada ideología.

Estos señores no entienden otra ley que no sea la de ojo por ojo y diente por diente. No se les puede tratar como presos civiles, que son juzgados en tribunales federales como pretende Obama, ni tenerlos en cárceles en territorio de Estados Unidos. Aislados en Guantánamo, juzgados como lo que son, prisioneros de guerra, animales terroristas despiadados, sin ninguna consideración por la vida.

Estamos en guerra: el mundo occidental contra los bárbaros extremistas del islam. Necesitamos enfrentar y derrotar a una religión intolerante, que pretende aplastarnos a todos los que no pensamos como ellos, porque nos consideran infieles. Que Dios nos libre de Alá.


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Salvajismo Terrorista en Paquistán

El salvajismo de estos terroristas árabes llega al punto de que no son capaces de respetar ni sus propias tradiciones. Mientras no seamos capaces en Occidente de entender que estos animales no merecen compasión seguiremos a su merced.
Y es mucho más peligrosa una espiral de violencia en un país con armas nucleares.


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lunes, 28 de diciembre de 2009

El Embajador de Panamá al Rescate de la Dignidad y la Verdad


Un discurso de Guillermo Cochez, embajador de Panamá en la O.E.A, pone en su lugar a todos los dictadores solapados de este continente. Hasta que al fin alguien con dignidad en esa organización prostituida e infuncional.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Rafael Caldera, Fulgencio Batista y el determinismo histórico


Muerto y enterrado está el expresidente venezolano Rafael Caldera, que increíblemente fue el hombre que se encargó de abrirle el camino a Hugo Chávez, para que asesinara la libertad y la democracia en Venezuela.

Caldera pasará a la historia de su país como el presidente más irresponsable del siglo XX, después de, en 1994, otorgarle un indulto inmerecido al gorila que, dos años antes, había encabezado un intento de golpe de estado y derramado sangre inocente. Caldera puso en la calle a un asesino, y hoy Venezuela lo tiene en la presidencia, haciendo lo que mejor sabe hacer: matar, encarcelar, amenazar, coaccionar y robar como pandillero, demostrando la calaña a la que pertenecen los de su estirpe.

Con la muerte de Caldera no “desapareció uno de los héroes civiles de nuestra democracia”, como dijo el dirigente de Copei Eduardo Fernández. No, con Caldera murió el villano de la democracia. Por demás, Caldera, como todos los presidentes venezolanos de las últimas décadas, antes de que llegara el oligofrénico paracaidista, es responsable de las enormes desigualdades sociales del país. Las mismas desigualdades que le abrieron las puertas al populismo, al revanchismo, la anarquía y los aventurismos ideológicos.

Caldera, como Fulgencio Batista en Cuba, tendrá que llevar, en el libro de la historia, la marca de ser quienes abrieron las puertas de par en par para que entraran los tiranos y sus tiranías. Si Batista no hubiera sido tan negligente, y hubiera dejado que Fidel Castro cumpliera sus 15 años de cárcel, ni Cuba hubiera caído en las garras del comunismo, ni Venezuela tuviera hoy a un criminal inspirado por Castro gobernando.

Pero como todos sabemos los hechos están ahí. Ocurrieron. Determinaron la historia de Cuba y Venezuela. Ojalá que haya servido para que ambos pueblos paguen, de una vez por todas, su karma con la calamidad y la desgracia, y cuando al fin se deshagan de sus tiranos, construyan naciones sanas y poderosas. Para entonces, Chávez, los Castro, Caldera y Batista estarán en las páginas más oscuras de la historia. Porque después de todo, y a pesar de la voluntad de estos dictadores y sus cómplices involuntarios, las sociedades fuertes y progresistas son el resultado de la adición de actos libres de las personas que la constituyen. Aunque no sé, quizás el azar, el destino, la suerte, marcan las condicionantes vitales de cada persona, de cada país, de cada pueblo. Quizás todo fue así, porque así tenía que ser , y no se podía evitar. Nada, cosas del determinismo histórico.

Yo estoy obsesionado con la libertad


Luis Felipe Rojas Rosabal nació en San Germán, Holguín, en 1971. Estudió Filología y Comunicación Social, ambas sin concluir. Ha publicado los poemarios Secretos del Monje Louis, Animal de alcantarilla, Cantos del malvivir y Anverso de la bestia amada. Ha obtenido premios por participar en concursos en la isla. Por otro lado cuentos suyos han aparecido en revistas cubanas y extranjeras, y es autor desde el interior de la isla del blog Animal de alcantarilla y se desempeña, además, como periodista independiente. Desde la ciudad de Holguín, Luis Felipe contestó la siguiente entrevista a Armando de Armas para MartiNoticias.

MN. Cuente por favor a nuestros lectores sobre la revista Bifronte.

LF. Bifronte fue una idea de lo que un día será Cuba, un país de una pluralidad cultural digna de ser mostrada al mundo. Nunca pensamos que fuera una revista disidente o de oposición, pero sí plural y diversa y ya eso es disidencia para un gobierno totalitario como el de La Habana. Si tienes oportunidad de revisar alguno de los dos únicos números que logramos sacar, verás que hay gente como Caridad Atencio, Rito Ramón Aroche, Gabriel Pérez o Carlos Esquivel, que sin ser voceros de nadie ni de nada, son escritores miembros de la UNEAC y hasta viajan al exterior a través de las promociones del Instituto Cubano del Libro (ICL), pero también homenajeamos al holguinero ilustre, Guillermo Cabrera Infante y pusimos textos del proscrito Antonio José Ponte. Ya eso es disidencia para los coroneles del ICL. Lo que nos cayó a Michael H. Miranda, entonces co-coordinador y a mí, no fue de amigos. Empezando por el presidente del ICL, hoy en desgracia, Iroel Sánchez, las burlas de mal gusto del Ministro de Cultura, Abel Prieto, y los mensajes a través de enviados como Alexis Triana, Director de Cultura en Holguín y la sorna de la Directora de la editorial provincial Lourdes González… ad infinitum.

Para que tengas una idea, a mí me dijo Triana que nos iban a "pasar con los tanques por arriba", es decir que la Seguridad del Estado tenía las pistolitas hacia nosotros. Lo demás fue tan penoso que no valdría tres líneas. Un día nos llamó el Obispo de Holguín, Monseñor Emilio Aranguren, para decirnos que no podíamos continuar imprimiendo los casi mil ejemplares de la revista allí, que la tal Caridad Diego, funcionaria del PCC que atiende asuntos religiosos, le estaba comiendo prácticamente la cabeza. Desde ahí, "deportaron" a España con una beca al sacerdote Olvier Hernández Carbonell, nuestro asesor. Nos comunicaron que los millares de papel que había en reserva habían pasado al nuevo inventario (el Obispo recién tomaba la administración diocesana) y lo más increíble, y lo cito: "esa revista no es de interés de la Iglesia, por lo menos en esta diócesis", di tú. Hace un tiempo escribí un artículo en Cubaencuentro titulado "Cómo se mata una revista", ahí está lo demás.

MN. ¿Qué pasó con su libro Para dar de comer al perro de pelea?

LF. Ese poemario lo había entregado a una editorial y otra más lo estaba solicitando, pero apenas la Seguridad del Estado puso mi nombre en la "lista negra", dejaron de llamarme. Circuló una de esas órdenes invisibles que te hacen aún más invisible. Desde hace tres años no puedo hacer lecturas públicas, ejercer como jurado de certámenes literarios, ni volver a poner mis documentales en la TV nacional o aparecer en un certamen con un libro a concursar. Sé que de buen corazón un editor amigo mío, de la editorial UNION, por entonces, se me acercó, me dijo lo del libro, que no era culpa de él, lo sé, yo no iba a pedirle cuentas. Otro vino después a decirme que lo sentía igual, pero mi libro estaba fuera del plan editorial. Desde ahí me ganó la dejadez y no mandé a otra casa editora, pero gané un poquito en amor propio, y no quisieran publicar bajo los mismos parámetros en que prohibieron y casi matan a María Elena Cruz Varela, proscribieron al bueno de Manolito Vázquez Portal y a Raúl Rivero (salvando todas las distancias en calidad literaria, of course).

Yo he asumido un compromiso con la belleza, que a su vez encierra un vínculo muy fuerte con la libertad del individuo, con el respeto a los demás. La gente debe de tener oportunidad de publicar lo que le venga de su real gana, siempre que no sea perjudicial para alguien. Te estoy hablando desde un pasado de cuatro poemarios publicados bajo la oportunidad leonina de tener que concursar para poder publicar, que es el modo más eficaz que hay en Cuba de hacerlo sin tener que arrastrarte, sin babosear en una tribuna ni rendirle culto a nadie, y hasta la fecha no he publicado en editorial extranjera, por dos cosas muy prácticas: una, que no tengo socios; dos, que a lo mejor mi poética funcionaba en Cuba, pero no para editores extranjeros, y eso es muy normal, así que como dice el chévere de Álvarez Guedes: me jodí. Pero no me pesa.

MN. ¿En qué circunstancias ocurrió su último arresto?

LF. Desde hace casi cinco años publico para medios en el exterior como Cubaencuentro, Miscelánes de Cuba, la misma Radio Martí y Radio República, en unos más que en otros. El día 9 de septiembre de este año se hizo el primer encuentro de la Junta Directiva de la Alianza Democrática Oriental y fui invitado a cubrir ese acto cívico. Fue todo. Al otro día se apareció el Mayor Roilán, que dice ser el Jefe de Enfrentamiento al Enemigo (Departamento 21) en Holguín, junto a un oficial joven de San Germán, Leonardo Portelles Etayo, otro joven más y un policía local. ¡Óyeme, te digo! Esta gente tiene que estar enferma, cuatro hombres para conducir a un poeta. Me llevaron para la Unidad de la Policía y me retuvieron por cuatro horas, después de la preguntadera me devolvieron a casa, nada más.

Si lo miras así no es tortura ni malos tratos, como dicen las normas internacionales de monitoreo de derechos humanos, pero ¿quién le devuelve la paz a mi madre, mi esposa y mi hijo Malcolm, de seis años? Para mí no existe la literatura de ficción que escribo si no pienso en la libertad de Cuba, mis poemarios (inéditos también), no tienen sentido si no estoy pensando y haciendo algo para que cuatro militarotes no se metan más nunca en casa de nadie, pero menos en casa de un escritor. Yo me pongo a pensar cuando pasen unos años, cinco, diez y yo le enseñe mis libros a mis hijos, los cuentos infantiles que escribo, y estos tipos tengan que contarles a los suyos de heroicidades como las de detener a un cineasta, cerrar una exposición de pintura, meterle papeles en la boca a una poeta, clausurar a palos una revista y encerrar a un escritor. Buen ejemplo les darán.

MN. ¿Qué opinión le merece la poesía que se hace hoy en Cuba?

LF. Es una lírica bastante rica en matices. Aparte de la guanajería folclórica de ponerse a premiar estilos, conductas fieles, poses patrioteras y eso, hay un montón de gente en lo mejor de la lengua española. Nada más de buscar los poemas de voces de generaciones distintas como Rafael Alcides y Domingo Alfonso, de los años 50, Cary Atencio, Ismael González Castañer, Reinaldo García Blanco y Carlos Augusto Alfonso por los años 80, y Carlos Esquivel, Katia Gutiérrez o Luis Eligio Pérez, de la última hora, ya con eso hay para quedarse en casa a leer sin que te vayas a perder nada en la calle. No soy crítico ni estudioso literario, sé que Antonio José Ponte o Víctor Fowler, que son acuciosos y autorizados me echarán a un lado, pero uno hace su montoncito de poetas para las horas más oscuras y menos felices para que te acompañen, y esos que te he mencionado son algunos de los que están entre el jolongo que yo mismo me he hecho a fuerza de lecturas arbitrarias. Con eso se salva ahora mismo la poesía cubana.

MN. ¿Se puede hablar de un movimiento literario similar al Samizdat de la era soviética en la Cuba presente?

LF. Claro que no. Siempre ha habido inconformes con las políticas editoriales, en cualquier parte. Pero en los regímenes cerrados como el nuestro, el acto kamikaze de hacer una publicación clandestina, asume líricas y modos de ficcionar y testimoniar la vida más allá de los permisos gubernamentales. Sin esas válvulas de escape no hay literatura total. Revistas o proyectos editoriales que en sus momentos tuvieron el permiso estatal, como El Puente, donde estuvieron José Mario y Miguel Barnet, entre muchos, cierran el arco de registro de una parte de la vida del país. Diáspora(s), Cacharro(s) y Consenso, Cubanet, Encuentro de la Cultura Cubana (que están fuera, pero ya tienen sus víctimas dentro por la "gracia" de la represión) completan la autopista libertaria por donde deben moverse los chicos inquietos de cualquier cultura, los animales literarios.

MN. ¿Como poeta, qué busca?

LF. Aunque parezca cómodo o común, yo no busco nada. Ya pasé esa etapa, gracias a Dios. Yo encontré (buscando también) a tipos tan genuinos como Homero, Quevedo, Lovecraft, Martí, Isolina Carrillo, La Lupe, Celia Cruz, la pintura de Tomás Sánchez, los zapatos de cuero que vi en una revista de Marruecos, las voces de mis hijos, las cartas de Oscar Elías Biscet y Manuel Vázquez Portal a sus mujeres (respectivamente, que quede claro), y tantas cosas que veo, oigo, siento y me dan miedo y alegría, que ya no busco nada.

Soy un tipo supersensorial, cursi, entretenido y bobalicón (ese es el orden de superación que me he conseguido, no se lo recomiendo a nadie) a tal extremo que tengo temas y motivos de sobra para seguir escribiendo. Soy un hombre al que le han corrido la meta de llegada hasta el día de la muerte, eso gracias al conocimiento de Dios, ya no espero publicar, porque nadie me lo va a pedir, de modo que estaré aquí, escribiendo hasta que mis hijos puedan leerme y aburrirse, o dos o tres amigos se lleven mis cuadernos escritos y me los devuelvan, ese es el rango de espectadores del que gozo, yo creo que ya eso es bastante si tenemos en cuenta lo que pudieron gozar en ese sentido Safo, Esquilo y Plotino, que sí fueron monstruos de verdad.

MN. ¿Por qué cree que figuras literarias y de la cultura en general ya consagradas, como fue el caso de Heberto Padilla y Raúl Rivero, cada uno en su momento, no se han sumado al moviendo disidente?

LF. Padilla no se sumó a la disidencia, él asumió su disidencia, decidió su suplicio, encontró su éxito particular, gozó del don, el talento que Dios guarda solo para pocos como él, el de ser un adelantado, y también sufrió la desidia, el échate pa'llá que tienes lepra de algunos cobardes, como en todo tiempo desde que el mundo es mundo. Padilla fue un aviso divino de que ya nos cocinábamos a fuego no tan lento en la caldera del diablo. No creo que se deba pedir a los artistas y escritores lo que no han hecho ni los políticos, porque si no habría que preguntarse ¿por qué los que sí quisieron cambiar este desastre hace tiempo se marcharon y siguen haciéndolo? No peras al olmo. El arte no debe de estar al servicio de nada. Ahora, que yo, Luis Felipe, poeta y ciudadano decidiera no continuar con la farsa de aplaudir en público y despotricar en privado, ya eso es responsabilidad mía.

No aplaudo a los que dicen no meterse en política y se van a Caracas o Madrid en primera clase con el dinero mal habido de la dictadura cubana. Ni los que, como el ensayista cubano radicado en la isla, Rafael Hernández (hace unos días en Texas y en Miami), tienen la libertad de hablar en cualquier parte y cercenan el derecho de los nacionales cubanos. No aplaudo eso, pero nunca les he pedido a mis contemporáneos que se sumen al horror que vivo todos los días: me apedrearon la casa, la bombardean con huevos podridos, me detienen, se meten los policías a revisar las gavetas donde mi mujer guardó sus prendas interiores la noche antes del registro, siempre están prometiéndome otro registro… eso no se lo deseo a nadie, pero solo yo gozo de la frente en alto, de la libertad de escribir y decir en público lo que considero un crimen: tener presos por motivos de opinión, apalear a personas indefensas y pacíficas, regir quién sale y cuándo del país, el carro que debes ganarte, el país a donde ir para venir con cuatro pesos y comprar una casa.

Creo que hay miedo, acomodo y cinismo en unos cuantos, no todos, pero recuerda lo que nos dijo Raúl Rivero: cada quien administra su miedo como puede. ¿Ok? Mañana cuando me metan los veinte años por violar la Ley Mordaza como me han prometido, unos dirán que soy un tipo sin remedio, pero otros le enviarán una carta de solidaridad a mi mujer y entonces tú habrás comprendido lo que te quiero decir.

MN. ¿Permanece la impronta de Padilla entre los poetas jóvenes en la isla?

LF. Pero fíjate, la percepción literaria sobre Cuba se puede haber quedado allá por lo finales de los 60 ó 70. Gestos como el de Padilla pueden haber sido triturados por la maquinaria oficial. Pero Padilla es un referente obligatorio, pero no un lastre. Versos como: "Protégete de los tímidos y los apabullados/ porque un día dejarán de ponerse de pie cuando entres" ya no hacen que en Cuba metan preso a alguien como pasó con Padilla en su tiempo. Ahora los censuran, les dan un coscorrón a los chicos o los invitan a cambiar el verso, si no le dan una vueltecita por la Feria del Libro de Guadalajara. En caso de insistir, no te publican más y ya, o te publican trescientos ejemplares, los distribuyen en tu municipio, y punto. Muerto el perro, se acabó la rabia. Las últimas generaciones pueden haber sido más marcadas por sus familiares perdidos hace veinticinco años por el puerto del Mariel o las dentelladas de los tiburones en el Estrecho de la Florida que por los azotes inflingidos a Heberto Padilla.

Yo creo que incluso, mi generación puede venerar a Padilla por el gesto primigenio de alzar la voz frente al gaznatón castrense de La Habana, pero se ve más marcada por esa Habana destruida, por esa cosecha de manzanas que no pudo probar, por los viajes que les han negado, la vida que se les ha ido entre apagones, trabajos voluntarios y permisos oficiales. Padilla está ahí como para que sepas lo que no debes de hacer, lo que debes de sugerir en tus versitos. Padilla es una impronta, una marca, una señal, más que un faro, una guía, que tampoco es algo imprescindible. Tú escribes también para matar a tus padres, para romper con algo. Si el gesto sirvió para que otros mostraran su valentía, como lo han hecho, muy bien, pero no es función de los poetas, no por lo menos en el sentido en que yo veo la poesía.

MN. ¿A qué Cuba aspira Luis Felipe Rojas?

LF. Fácil. A la de una hora de Internet sin que te cueste lo mismo que diez libras de carne de cerdo. Sueño con el día en que en una pantalla gigante colocada aquí en el parque Calixto García, de Holguín, pueda ver pitchear a Aroldis Chapman sin que lo abuchee "el pueblo enardecido", a sentarme a ver el noticiero del mediodía para ver salir de la cárcel a Oscar Elías Biscet, Juan Carlos Herrera Acosta, Orlando Zapata Tamayo, Próspero Gaínza Agüero y Enyor Díaz Allen de la cárcel y sean recibidos por el nuevo Ministro del Interior, que debe ser un médico, un sociólogo o un ingeniero, y los reciban en el nuevo Palacio de Gobierno, se les rinda honores y se puedan ir a donde les salga de sus… ganas.

Mi Cuba futura es la de La Habana sin que me deporten a mí y mis hermanos de lucha hacia el Oriente cubano. Sueño con una Cuba para TODOS los cubanos, una Cuba sin tener que hacer maravillas para sacar esta entrevista entre los filtros que los chicos de la UCI han puesto como un rastrillo para que no pasen los animales. Esa es una Cuba con la que soñamos tanta gente, con tanta fuerza y tan al unísono que no puede estar lejos, pero nos puede llevar un tiempo prudencial como para que se nos acabe de morir Normando Hernández en la cárcel en Camagüey o sigan torturando al médico Darsi Ferrer en la Prisión de Valle Grande. Ya te dije, soy un tipo soñador, comprometido con la belleza y con los puños arriba contra los demonios del "power" verdeolivo.

Yo estoy obsesionado con la libertad y muy pocas cosas me entretienen de ese camino.

Muere la periodista Norma Niurka


Norma Niurka, columnista de la revista PEOPLE EN ESPAÑOL y una de las escritoras más importantes en el periodismo hispano de Estados Unidos, falleció tras una larga enfermedad el viernes, Día de Navidad, en un hospital de Miami.

Con su estilo único, Norma, de 67 años, entrevistó a celebridades como Sara Montiel, Salma Hayek, Enrique Iglesias, Andrea Bocelli, Óscar de la Renta, y José Feliciano, entre muchos otros, para su columna "Entre tú y yo" que cierra cada edición de PEOPLE EN ESPAÑOL. Durante los últimos dos años, Norma escribió su columna a la vez que arduamente combatió contra un cáncer con la ayuda de sus médicos, familiares y amigos, lucha que llegó a su fin el viernes a las 3:35 P.M.

“Norma trajo a PEOPLE EN ESPAÑOL todo su profesionalismo, todo su conocimiento del mundo del entretenimiento hispano en Estados Unidos. Era una figura respetada entre las celebridades”, dijo Armando Correa, director editorial. “A nivel personal, es alguien que voy a extrañar mucho”.

Nacida en La Habana, Cuba, el 15 de noviembre de 1942, Norma llegó a Miami a principio de la década de los años 60 con sus padres y hermana. Al poco tiempo, su padre falleció víctima de un accidente. En los años 70, Norma fue una de las fundadoras del periódico El Nuevo Herald de Miami y como escritora, crítica de teatro y columnista durante la década de los años 80 ayudó a impulsar las carreras de artistas como Julio Iglesias y Gloria Estefan, entre otros, cuando estos empezaban a conquistar el mercado estadounidense.

Además de laborar en PEOPLE EN ESPAÑOL, Norma también escribía una columna para El Nuevo Herald en la que cubría el teatro y la actualidad cultural de Miami. A Norma la sobreviven su madre, su hermana y su hijo, Luis Molina.