viernes, 31 de julio de 2009

Travestis en La Habana

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martes, 28 de julio de 2009

Barrio Chino de La Habana

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Un fracaso llamado Obama

Barack Obama, presidente de Los Estados Unidos de América, ha demostrado, en los meses que lleva en La Casa Blanca, que no es lo mismo gobernar que estar en medio de una campaña electoral donde lo importante es decir cosas bonitas para ganarse la confianza de los votantes. Como presidente, Obama nos ha enseñado lo que algunos vimos en él durante la campaña: es soberbio, arrogante y testarudo. Pero sobre todas las cosas es un tipo que miente para lograr lo que quiere.
Primero nos dijo que era de vida o muerte que se aprobara la ley de estímulo económico, porque de no hacerse el desempleo llegaría al 9 %, y eso nos hundiría en una depresión económica catastrófica que haría palidecer a la gran depresión de los años 30’s. Sin embargo, 7 meses después, la ley ha sido un fiasco-aunque diga que se frenó la caída en picada de la economía-, porque el desempleo está en el 9.5 % y seguirá subiendo-en algunos estados es de dos dígitos.
Pero el presidente, empantanado en su mentira, nos pide paciencia cuando hoy sabemos que la ley ha sido un instrumento político más que económico, y que las grandes masas obreras y la clase media norteamericana no nos hemos beneficiado en nada. Para rematar, han implementado el aumento salarial, algo que en estos momentos es un grave error, porque con la economía contraída conducirá inevitablemente a mayor desempleo. Los pequeños y medianos empresarios no podrán costear el incremento.
Ahora está apurado porque rápidamente se apruebe una ley de energía que pretende usar energía verde para ayudar a disminuir el calentamiento global en medio de una crisis económica mundial donde potencias como China, o potencias emergentes como Brasil, no regulan su producción energética y son dos de los países que más contaminan.
La ley de energía nos va a costar a los contribuyentes miles de millones de dólares en fuentes energéticas alternativas sin que esté demostrado que el efecto invernadero y el calentamiento global sean causados por los efectos de la contaminación de la atmósfera. Y por el contrario implicará mayor endeudamiento en préstamos con países como China, que es el principal acreedor de Estados Unidos.
Y como si no fuera suficiente, el presidente Obama quiere que sea aprobada de forma precipitada una nueva ley que reforme el sistema de salud, porque según él es la única manera de disminuir el déficit presupuestario de la nación, ya que los gastos en el sistema de salud son demasiado caros e ineficientes. Sin embargo, la comisión de presupuesto del Congreso de Los Estados Unidos-nombrada por un Congreso demócrata- ha dicho que el déficit aumentaría en más de un trillón de dólares.
Además, la reforma al sistema de salud que pretende Obama no garantiza que se conserve la calidad de los servicios médicos, ya que nos conduce inevitablemente a un sistema de seguros públicos, la burocratización y la ineficiencia. Obama debería preocuparse por eliminar la corrupción, el despilfarro y las carencias del sistema actual en lugar de hacer borrón y cuenta nueva e imponernos una especie de seguro universal que por el camino que va puede resultar un escandaloso fracaso, a pesar de ser una iniciativa bien intencionada. Sólo hay que recordar que de "buenas intenciones está empedrado el camino del infierno"
Pero el presidente está apurado porque sabe que su popularidad está en declive, y que si espera a que pasen sus primeros dos años en la presidencia, la correlación de fuerzas políticas en la Cámara de Representantes y el Senado puede cambiar y le sería muy difícil implementar sus políticas liberales.
La presidencia de Barack Obama es un fracaso-aunque los fanáticos de la izquierda puedan ver precipitación en esta sentencia. Y sólo nos queda esperar a que pasen cuatro años, para saber si el país quedará en peores condiciones que las que nos dejó Jimmy Carter.

jueves, 16 de julio de 2009

El fracaso

Foto: Mayte Valiente. Derechos Reservados

Hablábamos de esto y de lo otro. Del fantástico milagro salvador de las mariposas, que ya no iban a morir de asfixia. Del miedo que se ahogaría en el lago de los delirios. De los millones que iban, y de que iban, iban, aunque tuvieran que desangrarse los viejos trenes. De los pies que sembrarían la tierra con sus huellas majestuosas. De los gritos que estaban floreciendo bajo la cuidadosa mirada del rey que empinaba su corona. Hablábamos como una mujer desnuda en medio de un prostíbulo, cuando el fracaso empezó a forjar su rostro. Y el desencanto se apoderó del furor. Y la tormenta campeaba por sus respetos, en la soledad que rompía las luces en todas las ciudades, arrancándole el corazón a los salmos rojos.
Hablábamos de cómo pasaban las sombras por el verdísimo mar, mientras los cañaverales arrasados convertían a la isla en una hermosa trampa, en un desierto, en un urinario donde los dioses son ánimas solas e indefensas.

lunes, 13 de julio de 2009

El paredón



Debería haber un ritual para nacer dos veces…
Silvia Plath

Cuando se abrió la reja de la celda, yo ya estaba muerto de miedo. Había oído decir que si abrían tu celda a las tres de la mañana no volvías a ver cómo la cerraban.

-Levántate hijo de puta, que te vamos a fusilar.
Es duro descubrir que no tienes vocación de héroe ni de mártir, cuando ya estás metido entre las patas de los caballos. Y comienzan a patearte. Y te pinchan con las puntas de las bayonetas. Y las costillas se te rompen como galleticas de sal socatas. Y escupes muecas tintas en sangre. Y un par de dientes saltan de tu boca. Y eres un feto, que se niega a salir de aquel útero húmedo y apestoso, con sus paredes de piedras coloniales. Y Mallarmé te susurra sus versos de opio y alcohol sobre la tumba de Poe:

Si nuestra idea hostil a la nube y al suelo
con ambos en la tumba de Poe no esculpe, oh, duelo,
y en un bajorrelieve guirnaldas no coloca,
granito aquí clavado por un desastre oscuro,
de la Blasfemia al menos que un límite esta rocamar
que a los vuelos negros sueltos en el futuro.

A golpe limpio me sacaron al patio, con los ojos vendados y en compañía de las ofensas de moda: burgués, mariconcito, católico, pervertido…Y sentí lástima por aquellos muchachos que, de tanto hacerlo, disfrutaban torturar la fragilidad de los cuerpos apresados en un tétrico episodio de la historia, bajo la eufórica influencia de la lógica victoriosa de los plebeyos que, obsesionados con la idea de matar con rabia a los vencidos en medio de ambientes lúgubres, pretenden arrebatarle a la víctima lo único que puede darse el lujo de conservar: la dignidad. Cuando el motor del camión dominó la banda sonora de aquella escena y las luces me dieron en la cara, pasó por mi cabeza la consoladora idea de que aquella iba a ser una noche orgiástica, y que no iba a morir solo.
Cuando me quitaron la venda de los ojos y pude ver al camión dar la vuelta e iluminar al palo de la muerte, supe que estaba equivocado.

¡Pelotón!... ¡Apunten!... ¡Fuego!

La descarga fue fulminante.

A golpe limpio me regresaron a la celda, con los ojos inyectados de sangre y acompañado de un silencio grueso que me mordía con saña, hasta convertirme en un espectro indiferente. Y sentí odio por aquellos muchachos. Y otra vez fui un feto negándose a nacer dos veces. Y no pude llorar la muerte de mi hermano Lolo.

martes, 7 de julio de 2009

La escalera


Yo no tenía rostro cuando el smog de México se miró el furor en mis pulmones. No era nadie en la soledad del piso prestado, en el frío que congelaba la mesa vacía, en la galletica con mantequilla y el batido de mango. Yo no era nada. Todo era gris con pespuntes negros. Ninguna mujer abría sus piernas en mi cara, era invisible. Yo estaba lúcido cuando me dieron treinta puñaladas por la espalda. Estaba lúcido. Pude ver el murmullo del mar asomado al balcón con su venenoso oleaje esmeralda. No tenía rostro y sentí mis ojos llorar. No tenía lengua y recé sin saber hacerlo. Recé con la foto de mi hija entre las manos. Y Dios me escuchó. Me tragó de un bocado, para después vomitarme en silencio, como pez boqueando de asfixia, en la playa falsa de Miami, delante de unos locos que me dieron boca a boca y un pedazo de pan y un trabajo de parrillero asando pollos tropicales. Después, una ambulancia y una camilla en la que iban y venían los jodidos de un lado a otro. Luego, una escalera en la que aún espero pescar incendios, o al menos alguna llamita (para escribir un verso). O un epíteto. O quizá mi propia esquela.

lunes, 6 de julio de 2009

El tiro por la culata


El gobierno legítimo de Roberto Micheletti, nombrado por el Congreso de ese país, máxima instancia institucional, ha demostrado que está dispuesto a defender la democracia, la legalidad y la institucionalidad hondureña que el “comemelones” de Zelaya violentó. Se mantuvo firme, no cedió ante las presiones, y no dejó que el avión pagado por Hugo Chávez, que traía al traidor Zelaya (acompañado de ese franco simpatizante de Fidel Castro-el dictador más despiadado y que más tiempo haya permanecido en el poder en Latinoamérica-, que hoy ocupa la presidencia de la Asamblea General de la ONU, llamado Miguel D’Escoto- Descroto le dicen algunos) aterrizara en el aeropuerto de Tegucigalpa.

Pero la escaramuza aérea provocó que los simpatizantes del destituido presidente, que se agruparon para recibirlo, fueran reprimidos, tras intentar apoderarse violentamente del aeropuerto y transgredir las leyes y disposiciones del legítimo gobierno de Micheletti. Y, según la policía hondureña, con un saldo de 2 muertos y dos heridos. Zelaya ignoró lo que le pidió la Iglesia Católica del país, a través de su cardenal Oscar Andrés Rodríguez, de que no regresara para "evitar un baño de sangre, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor medite porque después sería demasiado tarde”. Evidentemente ya es demasiado tarde.

"En nombre de Dios, detenga esa masacre", dijo Zelaya en un exhorto al jefe militar del país Romeo Vásquez (Zelaya es un tipo sin dignidad y sin memoria; ¿cómo se atreve a pedirle semejante cosa al hombre que días antes destituyó injustificadamente para satisfacer sus ambiciones dictatoriales, provocando toda esta crisis?), transmitido por la cadena televisiva Telesur, mientras Zelaya se acercaba en un avión a Tegucigalpa. Pero es evidente que es Zelaya él único y absoluto responsable de los muertos y heridos, debido al irresponsable e ilegal comportamiento que ha asumido antes de ser derrocado y el que continúa manteniendo desde entonces, instigado por la turba de malandrines, matones. ignorantes y pedófilos que gobiernan los países en los que se construye el Socialismo del Siglo XXI; un Frankestein ideológico sobre el que ni ellos mismos pueden teorizar.

Del intento por llegar a Honduras caben destacar varias cosas:
1. Ninguno de los que dijo que acompañaría a Zelaya en el regreso lo hizo. Miedo hubo, sin duda.
2. Chávez, acostumbrado a que se le aflojen las piernas, ni fue en el avión, ni ha mandado las tropas como prometió en una más de sus fanfarronerías. Sabe que el ejército hondureño no es jamón y está bien entrenado.
3. Zelaya no aterrizó en El Salvador, donde le esperaban los presidentes chanchulleros que se acobardaron: Cristina, Lugo y Correa, sino en Managua, donde el otro parlanchín de Ortega se atrincheró sin decidirse al viajecito frustrado-recordemos que no se le conoce acción militar alguna a este engendro sandinista durante la guerra contra Somoza-, pero después se fue a El Salvador con el resto de la tribu que lo apapacha, en espera de instrucciones de Chávez y Fidel Castro, quien es el que está manejando tras bambalinas los hilos de estos acontecimientos.
4. Micheletti declaró que está dispuesto a hablar con la OEA, pero que el regreso de Zelaya no es negociable.
5. La prensa internacional (AFP habla de 30 mil personas, cuando las imágenes de la televisión demuestran que es mentira, pues los manifestantes eran unos cuantos cientos) quiere mostrar a toda costa que hay un apoyo masivo de los hondureños al regreso de Zelaya. Algo que no se ha demostrado en las manifestaciones callejeras. El apoyo a Micheletti es mayoritario. Y los muertos: un niño (quién carajo lleva a un niño a un acto violento) y una mujer acuchillada, en lo que resulta un acto delincuencial y no una acción de militares, que no mostraban bayonetas en sus armas. Lo que nos dice que la manipulación de la prensa de izquierda es una de las argucias que comienzan a usar contra Honduras.
6. Micheletti ha denunciado el movimiento de tropas de Nicaragua hacia la frontera con Honduras, y ha dicho que repelerá cualquier ataque. Ortega lo negó. No se atrevería a lanzarse solo en semejante aventura. Si lo hace no le va a ir bien con los hondureños. Por demás, cualquier acción militar injerencista movilizará a las tropas de Estados Unidos. Y el final será otro, y muy rápido.
7. Zelaya pidió a Estados Unidos que intervenga en la crisis política que sacude a su país y que imponga sanciones al Gobierno interino. Dijo:"Creo que a partir de mañana la responsabilidad de esto también recae sobre las potencias, especialmente sobre los Estados Unidos, que teniendo una fuerza tan grande (...) debe tomar acciones. Si los Estados Unidos de América van a convivir con golpistas se termina la democracia en América”. Esto es el colmo del descaro y el cinismo. Ahora resulta que están pidiendo una intervención americana para reponer en el poder a este imbécil. ¿Por qué no piden lo mismo para países gobernados por dictadores como Cuba y Venezuela? Más le vale a Obama andarse con pies de plomo y dejarse de pendejadas con estos sátrapas totalitarios.

Otros hechos a destacar en esta tragicomedia es que la OEA suspendió a Honduras, pero ya Honduras y su presidente legítimo habían renunciado. Lo curioso e hipócrita es que esta misma OEA aprobó el levantamiento de la suspensión a Cuba. Una dictadura militar de 50 años, que tiene decenas de periodistas y disidentes en prisión, y tiene suprimidas todas las libertades y derechos humanos de los cubanos.

También es lamentable que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hayan anunciado que congelarán los préstamos al pequeño país centroamericano, donde más de un 70 por ciento de sus casi ocho millones de habitantes viven en la pobreza, mientras que Chávez anunció que no les enviará más petróleo. Chantaje contra un pueblo que lo único que ha hecho es defender la democracia de un delincuente que quería usurpársela.

Por otro lado, la OEA, convertida en un clan de dictadores disfrazados de presidentes, se niega a reconocer que lo que ha hecho Hugo Chávez en Venezuela y lo que pretenden hacer Correa, Morales y Ortega son golpes de Estado camuflados de procesos electorales amañados y fraudulentos. ¿Por qué la OEA no actúa cuando Chávez despoja a Ledezma de la alcaldía de Caracas, y da un golpe de Estado por decreto y coloca a una chavista para que usurpe ese cargo?
Algo que llama la atención en esta historia es que el "pendejo" e "inmoral" de Insulza, según lo calificó el propio Chávez, aceptó que el pedófilo de Ortega, el dictadorzuelo de Raúl Castro y el golpista de Chávez, propongan un embargo a Honduras, cuando califican de crimen del imperio al embargo que Estados Unidos aplica a Cuba con razones sólidas, tratándose de una dictadura que apoya al terrorismo internacional.

Nos queda claro, que alguien sea elegido democráticamente como presidente de un país no le da carta blanca para convertirse en un delincuente democrático. El voto del pueblo no se puede usar como herramienta de impunidad. Todo presidente democrático tiene que mantenerse dentro de la legalidad y hacer sólo las cosas para las que fue elegido: gobernar para el bienestar del pueblo. Si viola ese principio, que se atenga a las consecuencias. El mensaje de Honduras a Chávez y su pandilla del ALBA los debe haber puesto a temblar. Honduras, Micheletti y sus instituciones han puesto el honor político de Latinoamérica en alto.

Tras impedir que Zelaya regrese, la democracia hondureña se apuntó un gran éxito. Sólo queda esperar cuál va a ser la posición de Barack Obama, quien equivocadamente se apresuró a tomar partido por el lado de los perdedores. Por ahora, a Zelaya y su patrocinador Chávez, el tiro les salió por la culata.

domingo, 5 de julio de 2009

Cuidado Sánchez Cristo, estás jugando con candela



Este señor, que siempre está sentado del lado jacobino, y con una visión reduccionista y parcializada de los acontecimientos políticos que comenta, ha dicho en su artículo “Jugando con Candela” (El Nuevo Herald, 5 de julio del 2009), que se “logró producir un golpe de Estado bien curioso, empresarios, medios, ricos, jueces y militares unidos contra el ejecutivo”. Pero se lo olvidó decir que más del 67% de la población, según las últimas encuestas, desaprobaba la gestión de Zelaya, y estaba en desacuerdo con las acciones que estaba llevando a cabo para cambiar la constitución de Honduras. Dato este que se refleja en que las protestas populares en contra de la deposición de Zelaya hayan sido mínimas en todo el país. Y los hechos que han provocado derramamiento de sangre en el aeropuerto, en el intento de Zelaya de regresar a Honduras, fueron provocados por la instigación de éste a sus seguidores para que tomaran por la fuerza el aeropuerto.
Para Sánchez Cristo, lo que intentaba hacer Zelaya en Honduras sólo era un acto de infinita torpeza política, y de equivocado timing. No señor, lo que hizo Zelaya fue violar la ley, violentar la constitución, desobedecer los otros poderes del Estado, cometer abuso de poder y traicionar el mandato presidencial que le dio el pueblo, al tratar de atentar contra la institucionalidad de la nación. No sea mezquino y miserable, señor Sánchez Cristo, en su intento por minimizar los delitos del delincuente de Zelaya.
No conforme con su torpeza intelectual, Sánchez Cristo continúa diciendo:Censuran a los medios, control unificado de todas las instituciones y un ridículo discurso, según el cual el Presidente violó la ley y por eso lo tumban. A eso le suman la historia de una matanza en 1975 en una finca de su padre y lo más inverosímil, el fiscal le dicta orden de captura por 18 delitos. Es tan cantinflesco este capítulo, que uno se preguntaría por qué razón los militares que lo sacaron del país, con semejante supuesto prontuario, a cambio de expulsarlo, no lo metieron a la cárcel. Simplemente porque todo es un montaje terriblemente calculado con daños sociales de magnitudes difíciles de adivinar. Washington, América completa, la OEA, la ONU, la Unión Europea, la banca multilateral, el rey de España, el mundo sólo reconocen como presidente de Honduras al que democráticamente escogió el pueblo, Manuel Zelaya.
Los medios no fueron censurados, se censuró a los medios oficialistas que apoyaban a Zelaya en su aventura hacia el socialismo del siglo XXI, porque en las condiciones actuales del país, se pueden sumar a la campaña para exacerbar los ánimos y arengar a favor de desordenes, convirtiéndose en los voceros del disparate de Zelaya. No estoy a favor de la censura, la aborrezco. No estoy de acuerdo en que se haya hecho, ni siquiera porque Honduras vive un estado de excepción, pero es una mentira del periodista el que trate de generalizar. Honduras no es Irán. Cadenas internacionales están ahí reportando, incluida la chavista Telesur. Por demás, de todo lo que acusan al ex presidente son verdades. Y sí, tal vez debieron detenerlo y enjuiciarlo, en eso se equivocaron, pero eso no quiere decir que no sea legal lo que hicieron. A Zelaya no lo derrocaron, lo destituyeron por incompetente y malandrín, aunque gente como usted, señor Sánchez Cristo, quiera tapar el sol con un dedo. Por eso todos los sectores de la sociedad hondureña han apoyado lo sucedido. Y si el mundo entero reconoce como presidente a Zelaya, sepan usted y el mundo, que el pueblo de Honduras y sus instituciones piensan que están equivocados, ¿qué le parece?
Sánchez Cristo se pone la soga al cuello cuando, exaltado, sentencia: en una Centroamérica castigada históricamente por golpes militares con un reguero de muertos en el pasado reciente es inaceptable un golpe militar, constitucional o de Estado, al ganador limpio y claro en unas elecciones. Cada país tiene los mecanismos para hacer cumplir sus leyes y enjuiciar a sus altos responsables, incluyendo al presidente. Tiene toda la razón, pero justamente por eso lo de Honduras es correcto. No se violó la ley, se destituyó a un presidente que violó la ley por orden del Congreso y el Fiscal, y se le deportó. No hubo golpe de ningún tipo, hubo un Congreso que decidió destituir al presidente, por pretender, usando la fuerza, violentar la institucionalidad y la legalidad del país. Sánchez Cristo debiera saber que en estos sucesos hay dos cosas claras que su ignorancia o malas intenciones no le permiten comprender: fue sacado por la fuerza un presidente electo por los hondureños, pero este presidente violó una norma constitucional con la característica de pétrea, que condena a ese mismo presidente como traidor a la patria al intentar reformar la Constitución. La manera en cómo el congreso y el resto de las instituciones decidieron resolver el problema, es única y absolutamente de la incumbencia de los hondureños. Lo que en ese país ha ocurrido es una sucesión presidencial que ha seguido los caminos legales establecidos. Aquí no hubo conspiración cívico-militar y no hay una junta militar gobernando de facto. Y no habrá confrontación entre bandos en la calle como anuncia manipuladoramente el gacetillero con apellido de Mesías. Hay un presidente establecido en sustitución de un loco hijo de puta. Eso es lo que realmente pasa en Honduras, aunque Sánchez Cristo es de los tantos hipócritas de la prensa jacobina que no lo quieren ver.
Dios libre a los hondureños de la diplomacia que propone el articulista, con Clinton, Carter, Arias, Gorbachov y Mandela (sólo De Klerk se salva), todos sin autoridad moral para inmiscuirse en la situación interna de Honduras.
Cuidado Sánchez Cristo, estás jugando con candela. Como han dicho los obispos de Honduras, “el país sigue viviendo en democracia”, aunque le pese a los Chávez, Correa, Evo, Ortega, Insulsa, D’Escoto y Sánchez Cristo.

Juanes en La Habana: una exaltación a la estupidez


El cantante colombiano Juanes ha anunciado, tras una visita a Cuba invitado por el gobierno cubano en la que se reunió con representantes de la oficialidad castrista, que planea dar un concierto en Cuba, para el que ha invitado a otros artistas como Miguel Bossé, Ricardo Montaner y Luis Fonsi -Montaner ya dijo que no aceptará la propuesta.
Creo que Juanes tiene todo el derecho de ir a Cuba y cantar allá si le contenta, como yo tengo el derecho de no comprar sus discos ni oír su música, porque a pesar de todos los premios que le ha dado la mediocre industria musical, me parece un pésimo cantante, con canciones repetitivas musicalmente hablando y unas letras que más infames y cursis no pueden ser.
Pero dejando a un lado la valoración artística, lo que debería tener en cuenta Juanes es que está yendo a Cuba a hacer el papel de idiota útil, que va a darle legitimidad a un régimen que es responsable de miles de asesinatos en paredones de fusilamientos; de cientos de muertos en el mar, intentando la fuga del infierno a que los somete la crueldad de la dictadura castrista; de dos millones de cubanos exiliados por el mundo; de la falta de todo tipo de libertades; y de ser el régimen que más periodistas presos tiene en el mundo.
¿Concierto para cuál paz pretende dar Juanes?
Este despistado muchachito debiera aprender un poco de historia. Debiera saber que el régimen de La Habana es el responsable de apoyar y entrenar a las guerrillas del MLN y las FARC, responsables de miles de muertos en su país y de décadas de terror, y que es hoy el principal enemigo de la democracia en Colombia.
La ignorancia política puede ser un pecado capital de fatídicas consecuencias. Juanes no está midiendo la dimensión de su desatino. Y su exitosa carrera-gustos aparte- puede pagar los platos rotos. Su complicidad con el régimen cubano es una exaltación a la estupidez.

sábado, 4 de julio de 2009

La destitución de Miguel Zelaya: lo mejor para Honduras



Manuel Zelaya ha sido depuesto por los militares hondureños, cumpliendo un mandato del Congreso, en lo que el mundo ha llamado golpe de estado, cuando en realidad no ha sido otra cosa que un acto justo en defensa de la democracia en Honduras; la digna destitución de un tipejo que quería a toda costa encontrar un camino legal para perpetuarse en el poder, siguiendo el mismo derrotero por el que han marchado su tutor Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa. Una pandilla que junto a los hermanos Castro representa el más despótico y despiadado autoritarismo latinoamericano.
Zelaya se buscó lo que no estaba para él, cuando decidió ignorar un fallo de la Corte Suprema que le ordenaba rehabilitar en el cargo al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Romeo Vázquez, a quien destituyó por negarse a apoyar la consulta popular que buscaba legitimar un referéndum para cambiar la constitución y alcanzar la reelección, mediante un fraude que fraguaba a través de la compra de votos. La Corte Suprema, el Tribunal Supremo Electoral, el Congreso y el Fiscal General ya habían declarado ilegal la consulta y el referéndum. Entonces, ¿si esto era ilegal y Zelaya se empeñaba en hacerlo violando la Constitución de su país, por qué el mundo está de su lado?
Lo que hicieron los militares fue encarrilar nuevamente al país por el orden institucional y alejarlo de esa constelación antropófaga de dictadorzuelos disfrazados de presidentes democráticos, que buscaban sumar a Honduras a esa cazuela narcisista llamada ALBA en la que se cocinan las ideas más disparatadas y retrógradas de la reaccionaria izquierda de nuestro continente.
Me llama la atención cómo los editorialistas y columnistas ven este fenómeno. Eduardo Ulibarri cree que fueron los militares los que rompieron el orden constitucional, cuando en realidad lo rompió Zelaya. Los militares sólo lo sacaron del juego para restaurar ese orden. Hasta ahora ningún militar ha asumido cargo alguno en el gobierno; ninguna junta dirige los designios de la nación. Es el líder del Congreso Roberto Micheletti quien asumió como presidente interino hasta que se celebren elecciones generales en noviembre. O antes.
Daniel Mocarte tacha los sucedido como “conducta irresponsable de la clase dirigente hondureña, compuesta de civiles y militares”. Este señor afirma que “la única alternativa justificable era continuar resistiendo los designios autocráticos de Zelaya mediante instituciones democráticas como el Congreso y los tribunales”. O no está enterado de todos los detalles. O es uno de esos ingenuos latinoamericanos que deambulan por la prensa, como cómplices útiles de todas las causas perdidas, de todas las leyendas ideológicas que han hundido a Latinoamérica, tratando de ser políticamente correctos. ¿Por qué Mocarte si acepta que Zelaya es un “granuja político” plantea que había que permitirle que siguiera adelante con el referéndum, que ya se había decretado ilegal, que pretendía legitimar las intenciones de Zelaya de reelegirse mediante la reforma de una Constitución, que prohíbe ese tipo de cambios? ¿Había otra manera de impedir que Zelaya se saliera con la suya que no fuera exiliarlo a la fuerza? Sí, dos. Destituirlo y meterlo preso o asesinarlo. Se eligió la menos agresiva. En honduras no se rompió la institucionalidad señor Mocarte, se restauró. ¿Es muy difícil entender eso? El juicio político para destituir a Zelaya se lo hizo él mismo, cuando siendo la máxima autoridad violó la ley y abusó del poder. Y fue sustituido con apego a lo que dispone la ley. Los otros poderes del Estado hondureño tenían todo el derecho constitucional de echar del poder al "comemelones" de Zelaya.
Sergio Muñoz Bata cree que “responder (…) con un golpe militar es una aberración”. Lo que hubiera sido una aberración era dejar que Zelaya se saliera con la suya. Y lo que es una aberración es que Muñoz Bata califique los sucesos de aberración y al mismo tiempo reconozca que Zelaya buscaba “eternizarse en el poder”. Lo que es una aberración es no darle batalla a un enemigo de la democracia. A un lobo que se nos quiere hacer pasar por cordero con sombrero. Un populista visceral que finge ser un democráta.
El inefable Miguel Cossío se pregunta en fatuo alarde de retórica: “¿Hacía falta un acto ilegal para frenar otra ilegalidad?” El pretendido analista político debiera entender que en un país con separación de poderes, el ejecutivo no se puede insubordinar y violar la legalidad. Si lo hace debe atenerse a las consecuencias. Y si un presidente contra viento y marea se empeña en ir contra los otros poderes del Estado, que han decretado ilegal su accionar, y violar la ley, hay que detenerlo antes que lo haga, mucho más cuando este accionar busca cambiar la ley que le impide que esa ilegalidad sea legal. Los tiempos de la democracia son muy peligrosos cuando se enfrentan a locos ambiciosos como Zelaya y Chávez, títeres de Castro, director del manicomio. El general Romeo Vázquez, lo definió muy bien: “Nadie está por encima de la ley”. Esa frase establece lo que es el accionar de una verdadera democracia. Zelaya se puso por encima de la ley, y lo bajaron de su pedestal. De lo contrario, tal vez hoy Honduras estuviera inmersa en un derramamiento de sangre. Cuando vemos el apoyo popular a Micheletti, nos damos cuenta de que se hizo lo correcto.
Para restaurar la democracia cualquier vía es buena, siempre que no instaure previamente algún tipo de dictadura. Lo que no entienden estos periodistas, es que con los granujas de la política no se puede poner la otra mejilla. Cuando se hace se termina pagando caro. La historia está llena de ejemplos. Cuba y Venezuela son sólo dos.
El retorno de Zelaya a Honduras es inadmisible. La lección que nos han dado los hondureños es que la democracia no es un instrumento para llegar al poder que luego puede transformarse al antojo de un caudillo ambicioso, para usar ese poder de formar autocrática. Si Zelaya regresa, a Honduras le espera el mismo triste destino que hoy viven los venezolanos, luego de que no supieron mantener a Hugo Chávez lejos del poder.
La OEA no tiene moral para pretender reponer a Zelaya. Es una estafa como organización digna. La dictadura militar cubana no puede ser un referente para negociar o exigir algo. El gorila golpista de Chávez menos. La ONU y Miguel D’Escoto son un fraude. Lo mejor es dejar que el pueblo hondureño y sus instituciones resuelvan este conflicto sin injerencia extranjera.
Honduras, en su empeño por solidificarse como una democracia moderna, va a salir fortalecida de esta escaramuza entre la institucionalidad y el enfermizo autoritarismo izquierdista. Lo sucedido ha sido lo mejor para el país. Tiempo al tiempo.